jueves, 14 de abril de 2011

Como acertarle a una concha en doce pasos (Los penales sin carrera)


Tratar con mujeres es lo mismo que patear penales con los ojos cerrados. Por eso aquí va este humilde aporte para que por lo menos tenga una noción de donde está ubicado el arco de carne.

1- Sonreir. A las minas le gusta el gil con cara de felíz cumpleaños. No puedo dar pautas para lograrlo pero de algún modo se tiene que hacer, tal vez un insipiente estado de ebriedad sea un buen comienzo. Recurrir a las drogas para dar la primera impresión no es lo indicado.

2- Vestimenta. Muchas veces, lucir como jefe o dueño de algo surte efecto. Las turras adivinan por lo que lleva uno puesto el monto de la billetera a morder. Nada de la salada o la feria más cercana a su barrio. Un aguinaldo puede ser un paliativo, aunque vale la pena evaluar los gastos y sus propósitos. Nombrar un par de shopings aunque en su puta vida haya ido ayudará también.

3- Interés. Yo sé que es muy tedioso escuchar hablar a una fémina, pero al menos asienta con la cabeza y esboze una sonrisa (ver paso 1) Piense en la fecha del domingo, si hizo los cambios en el Gran DT o desvista a la moza con la imaginación. Disperse sus pensamientos a lugares más felices como por ejemplo un asado. Este instante puede denominarse, lobotomía instantánea ya que con el cerebro regulando a  menos de la mitad podemos ponernos a la altura de nuestra interlocutora.

4- Paciencia. Si el cacho de carne con agujero entre las piernas no para de emitir sonido por sus fauces, no se desespere, apele a su memoria emotiva esos recuerdos imborrables que forman parte de la película de su vida. En este caso la autolobotomía no es necesario. Dispersarse es el secreto, adquirir un estado de plano alfa revolviendo entre sus archivos mentales inservibles.

5- Movilidad. No es muy atractivo el pobre tipo que cuenta las monedas para el bondi. Ellas lo saben, lo huelen y tal vez escuchan el ruido de las moneditas en el bolsillo aunque no está científicamente testeado. Llevar la guía T en la mochila cierra piernas femeninas con mucha frecuencia. En caso extremo de aceptación de partes, evite colarse en los medios de transporte públicos y pague los boletos de ambos.

6- Autocensura. Reprima sus impulsos. Los ojos inyectados en sangre y la comisura de los labios húmeda suele ahuyentarlas. Todos sabemos lo que les haríamos si la tuvieramos en 20 uñas. Evite los términos mamita, linda, bebé y mucho menos puteeeeta. El tiempo de dar rienda a sus más bajos instintos está pronto a llegar y ahí sí le vamos a enseñar cuantos pares son tres botas.

7- Sofisticación. Hable de restaurantes caros, platos exóticos. Mencione películas como  Antes del amanecer, El séptimo sello y alguna otra romántica. Hable de Arjona y Sabina como si fuera la banda de sonido de su vida. Las yeguas poco saben de Jason Statham y Ricardo Iorio. Adicionalmente puede llegar a citar alguna frase que lleyó en la contratapa de un libro. El anuario de Olé no es un libro.

8- Cultura alcohólica. Al momento de la cita eso define al depredador, nada de Campari, Hesperidina y Amargo Obrero. A partir de ahora todo es Crush de limón y jengibre, Green Apple Martini o Spritzers. No mencionar la 7up con vino blanco, mucho menos contar anécdotas que refieran a las veces que lo han llevado borracho sus amigos a su casa.

9- Danza. Baile como un pelotudo. Por alguna extraña razón a las argolludas les caben los tipos que bailan. Ya sé que es ridículo y que no hay nada más alejado de la masculinidad. Pero con la ayuda de nuestro querido alcohol o alguna que otra sustancia podemos llegar a inhibir nuestra dignidad momentáneamente. La ventaja de este artilugio es que podemos hacer uso desmedido de la apoyada de máquina. Aclaración: pogo no es bailar.

10- Música. Toque un instrumento, le dará cierto toque bohemio y generará ganas de cambiarlo a la niña en cuestión. Sí, leyó bien, les tiene que gustar algo que puedan cambiar, son como aquel que compra una casa hecha mierda para restaurarla. Cual encantador de serpientes el ejecuntante de guitarra, armónica, pandereta u otro artefacto sonoro, al poco tiempo se ve rodeado de húmedas vulvas. La razón es inexistente, pero unas clases de música y la estás poniendo 30 veces al año mínimo. Guitarrista mata galán, es sabido.

11- Pérdida de tiempo. No menospreciar sus actividades extracurriculares. Tengamos en claro que las cosas que ellas hacen son muy importantes (no para nosotros), más allá de que carezcan de valor práctico comparado con lavar platos o cocinar. Sea la mierda que practiquen o estudien, la primer respuesta es “que bueno”. Tengamos en cuenta que de prosperar esta relación los gastos saldrán de nuestro bolsillo así que mejor tenerlas recibidas antes. Pilates se disfruta entre los dos, ya que las provee de un cuerpo torneado y una elasticidad que agradeceremos mientras tengan la boca cerrada.

12- Mentir. Al menos 6 veces en una cita es primordial, no consta de engañar con cosas que jamás pasaron o tuvimos, es mucho más simple, son respuestas a frases puntuales. Es una buena estratégia si se sabe usar en temas específicos. “Me gusta viajar”, “Como me gustaría conocer a tu madre”, “Cuando quieras te acompaño”, “Esas cosas son las que más me gustan de vos” y el heroíco “No me canso nunca de escucharte” pueden inclinar la balanza a nuestro favor.


Espero haber servido de ayuda, ya sé que no es tan así. Pero es al pedo igual, este texto no va a cambiar el mundo y no va a hacer que nadie la ponga, mucho menos yo. Este modesto escrito está dedicado a un gran amigo que me lo sugririó una de esas noches en las que no pasa nada.

Esta vez no va a haber música para ilustrar sino la historia misma del hombre al tratar de meter el penal con poco gracia y precisión... como estamos acostrumbrado.

Dibuje maestro