A Chacarita dije, acto seguido, después de colocar las monedas, el reflejo inmediato es revisar asientos disponibles. No era hora pico pero el colectivo estaba lleno, como una mueca del destino justo se levanta un señor entrado en años y me deja un lugar privilegiado.
A primera vista pude darme cuenta, la causalidad me colocaba a la siniestra de la más hermosa mujer que viajaba en ese momento en toda la línea 87. El contacto visual no se hizo esperar, en ese momento ambos percibimos algo, demasiado implícito para ser descripto con palabras.
Como de costumbre, enfrenté al destino, elevé la voz para pedir permiso y depositar mi humanidad junto a ella. Ante lo inevitable, se sacó los auriculares como esperando una palabra precisa o alguna pregunta banal sobre el clima que iniciara tal vez la conversación de nuestras vidas.
Las cuadras pasaban indiferentes sin enterarse de nada, los minutos tampoco registraban el evento. Hasta que en una frenada repentina pude ponerle voz a la perfección de sus labios. “Este loco nos va a matar a todos”, dijo esperando respuesta.
Contesté con una sonrisa cómplice mientras buscaba en mi celular la banda de sonido del viaje. Con la intención de no cortar el diálogo, en un gesto casi heroico me contó que estaba llegando tarde a la facultad y que no siempre tenía el mal humor de ese día. También me habló de lo que estaba estudiando y lo que era su enfoque de la vida. Solo recuerdo vagamente un “estoy estudiando esto y trabajo de algo totalmente diferente” como buscando compasión. Me miró a los ojos, para ver si le prestaba atención y preguntó.
“¿Vos que sos?”.
“¿Yo? “, contesté asombrado, “Yo soy una pérdida de tiempo…”
Frunció el seño ante mi desinterés, se puso nuevamente los auriculares y miró por la ventanilla. Prácticamente hice lo mismo pero desde mi pasillo. Bajamos en la última parada sin siquiera mirarnos y seguimos nuestro camino como si nada de esto hubiese sucedido.
Recién recibí un llamado misterioso de alguién que, a causa de la muerte de Sai Baba, me ofrecía el puesto de guía espiritual del mundo que ahora quedó vacante. En realidad no sé si agarrar viaje porque en ningún momento me habló de un monto de dinero y me llamó de un número privado.
Es raro estimado lector porque, salvo en raras ocaciones me llama alguna financiera a la cual le debo para amenazarme con romperme las piernas. Algún compañero del trabajo, un amigo, una encuestadora, no, chicas nunca. Igual, es mejor porque es para problemas como ya lo hemos hablado antes.
Volviendo al tema, es ilógico que alguien pueda pensar en que yo pueda ser un líder carismático, más aún teniendo en cuenta la mala prensa que me precede. Tal vez están cambiando de perfil de héroes y no me enteré, quizás buscan la antítesís a lo establecido. Algo más rústico y de tierra adentro, como diría mi queridísimo Ricardo Iorio "buena leche, de confiar". No obstante, como lo aclaré anteiormente, nunca me hablaron de dinero y eso para mí es primordial. No quiere decir que sea materiallista, pero al ser un puesto que no me interesa tengo que regirme por los tres vértices de la supervivencia. A saber, ante una tarea que no es para mí solo esta tríada puede motivarme: Dinero, Amor, Amistad.
Ahora veamos en que puede beneficiarme ser un parámetro de mis pares.
Amistad, ya tengo amigos que no se fijan en eso, tal vez podría captar adeptos pero es un necesidad cubierta. Amor, nulo, es probable que termine acostándome con más desconocidas y exponiéndome a enfermedades venéreas pero lo que se dice amor, lo dudo.
Dinero, ni siquiera lo mencionaron, me quitan el radio de acción, no me dan las figuritas para cambiar, ¿la supuesta liga de la Espiritualidad piensa que voy a hacer esto ad honorem? se nota que no me conocen.
Entonces, voy a seguir esperando a ver que onda, tal vez me vuelvan a llamar, uno nunca sabe por ahí se muere el Papa y sacan la billetera...
Tratar con mujeres es lo mismo que patear penales con los ojos cerrados. Por eso aquí va este humilde aporte para que por lo menos tenga una noción de donde está ubicado el arco de carne.
1- Sonreir. A las minas le gusta el gil con cara de felíz cumpleaños. No puedo dar pautas para lograrlo pero de algún modo se tiene que hacer, tal vez un insipiente estado de ebriedad sea un buen comienzo. Recurrir a las drogas para dar la primera impresión no es lo indicado.
2- Vestimenta. Muchas veces,lucir como jefe o dueño de algo surte efecto. Las turras adivinan por lo que lleva uno puesto el monto de la billetera a morder. Nada de la salada o la feria más cercana a su barrio. Un aguinaldo puede ser un paliativo, aunque vale la pena evaluar los gastos y sus propósitos. Nombrar un par de shopings aunque en su puta vida haya ido ayudará también.
3- Interés. Yo sé que es muy tedioso escuchar hablar a una fémina, pero al menos asienta con la cabeza y esboze una sonrisa (ver paso 1) Piense en la fecha del domingo, si hizo los cambios en el Gran DT o desvista a la moza con la imaginación. Disperse sus pensamientos a lugares más felices como por ejemplo un asado. Este instante puede denominarse, lobotomía instantánea ya que con el cerebro regulando a menos de la mitad podemos ponernos a la altura de nuestra interlocutora.
4- Paciencia. Si el cacho de carne con agujero entre las piernas no para de emitir sonido por sus fauces, no se desespere, apele a su memoria emotiva esos recuerdos imborrables que forman parte de la película de su vida. En este caso la autolobotomía no es necesario. Dispersarse es el secreto, adquirir un estado de plano alfa revolviendo entre sus archivos mentales inservibles.
5- Movilidad. No es muy atractivo el pobre tipo que cuenta las monedas para el bondi. Ellas lo saben, lo huelen y tal vez escuchan el ruido de las moneditas en el bolsillo aunque no está científicamente testeado. Llevar la guía T en la mochila cierra piernas femeninas con mucha frecuencia. En caso extremo de aceptación de partes, evite colarse en los medios de transporte públicos y pague los boletos de ambos.
6- Autocensura. Reprima sus impulsos. Los ojos inyectados en sangre y la comisura de los labios húmeda suele ahuyentarlas. Todos sabemos lo que les haríamos si la tuvieramos en 20 uñas. Evite los términos mamita, linda, bebé y mucho menos puteeeeta. El tiempo de dar rienda a sus más bajos instintos está pronto a llegar y ahí sí le vamos a enseñar cuantos pares son tres botas.
7- Sofisticación. Hable de restaurantes caros, platos exóticos. Mencione películas como Antes del amanecer, El séptimo sello y alguna otra romántica. Hable de Arjona y Sabina como si fuera la banda de sonido de su vida. Las yeguas poco saben de Jason Statham y Ricardo Iorio. Adicionalmente puede llegar a citar alguna frase que lleyó en la contratapa de un libro. El anuario de Olé no es un libro.
8- Cultura alcohólica. Al momento de la cita eso define al depredador, nada de Campari, Hesperidina y Amargo Obrero. A partir de ahora todo es Crush de limón y jengibre, Green Apple Martini o Spritzers. No mencionar la 7up con vino blanco, mucho menos contar anécdotas que refieran a las veces que lo han llevado borracho sus amigos a su casa.
9- Danza. Baile como un pelotudo. Por alguna extraña razón a las argolludas les caben los tipos que bailan. Ya sé que es ridículo y que no hay nada más alejado de la masculinidad. Pero con la ayuda de nuestro querido alcohol o alguna que otra sustancia podemos llegar a inhibir nuestra dignidad momentáneamente. La ventaja de este artilugio es que podemos hacer uso desmedido de la apoyada de máquina. Aclaración: pogo no es bailar.
10- Música. Toque un instrumento, le dará cierto toque bohemio y generará ganas de cambiarlo a la niña en cuestión. Sí, leyó bien, les tiene que gustar algo que puedan cambiar, son como aquel que compra una casa hecha mierda para restaurarla. Cual encantador de serpientes el ejecuntante de guitarra, armónica, pandereta u otro artefacto sonoro, al poco tiempo se ve rodeado de húmedas vulvas. La razón es inexistente, pero unas clases de música y la estás poniendo 30 veces al año mínimo. Guitarrista mata galán, es sabido.
11- Pérdida de tiempo. No menospreciar sus actividades extracurriculares. Tengamos en claro que las cosas que ellas hacen son muy importantes (no para nosotros), más allá de que carezcan de valor práctico comparado con lavar platos o cocinar. Sea la mierda que practiquen o estudien, la primer respuesta es “que bueno”. Tengamos en cuenta que de prosperar esta relación los gastos saldrán de nuestro bolsillo así que mejor tenerlas recibidas antes. Pilates se disfruta entre los dos, ya que las provee de un cuerpo torneado y una elasticidad que agradeceremos mientras tengan la boca cerrada.
12- Mentir. Al menos 6 veces en una cita es primordial, no consta de engañar con cosas que jamás pasaron o tuvimos, es mucho más simple, son respuestas a frases puntuales. Es una buena estratégia si se sabe usar en temas específicos. “Me gusta viajar”, “Como me gustaría conocer a tu madre”, “Cuando quieras te acompaño”, “Esas cosas son las que más me gustan de vos” y el heroíco “No me canso nunca de escucharte” pueden inclinar la balanza a nuestro favor.
Espero haber servido de ayuda, ya sé que no es tan así. Pero es al pedo igual, este texto no va a cambiar el mundo y no va a hacer que nadie la ponga, mucho menos yo. Este modesto escrito está dedicado a un gran amigo que me lo sugririó una de esas noches en las que no pasa nada.
Esta vez no va a haber música para ilustrar sino la historia misma del hombre al tratar de meter el penal con poco gracia y precisión... como estamos acostrumbrado.