Usted lo haría mejor, sin lugar a dudas. pero no tiene tiempo para escribir...
jueves, 10 de febrero de 2011
Nadie busca pinchila en Google
Pinchila es sinónimo de miembro viril que se usa mucho del lugar de donde vengo, en realidad no, en honor a la verdad es propiedad intelectual de una provincia limítrofe. Trístemente lo uso como tema de apertura con la esperanza de que sea la palabra menos buscada en Google y quién dice también Wikipedia.
Una pequeña investigación me hizo dar cuenta que existen 71.600 resultados para esta búsqueda o para la búsqueda de ¡ésta!, como usted estimado lector prefiera. Es más, hay un blog con ese nombre, tal vez horas de psicólogo y varios miles de pesos logren dilucidar que lleva a alguien a poner ese título o en el peor de los casos por que lo elegí para iniciar mi aventura blogger.
Tal vez, concha hubiera sido mucho más indicado, pensándolo bien 15.200.000 de resultados no es un buen lugar donde ocultarse, o sí, la grandes urbes suelen ser más beneficiosas para la impunidad humana que un pueblito, y lo digo con conocimiento de causa. En fín, el mundo se rige por una avalancha de demanda de conchas y uno nace con este pedazo de tripa colgando entre las piernas. No es que me esté quejando, es más estoy orgulloso de mi condición de hombre, lo que no quita que intente revelarme ante la dictadura cruel de la carnosa sonrisa vertical que con la fuerza de una yunta de bueyes en su pelaje, nos lleva de aquí para allá like a ball without manija.
En lo personal, he pasado los peores y mejores momentos de mi insignificante vida bajo este régimen. Porque uno cae ante este hipnótico poder y hace que todo alrededor carezca de sentido, de esta manera los amigos, las salidas, el fútbol pasan a ser los desaparecidos, todos caen sin ruido alguno, bajo la atenta mirada de la mujer en cuestión poseedora del déspota órgano sexual. Espero no ser tildado de machista, misógino o algún otro adjetivo malintencionado, nada más lejos de mi naturaleza están estos conceptos, amo a las mujeres, desde las que me hicieron mal hasta las que no tuvieron el tiempo necesario para demostrarme lo mucho que me querían. Los motivos son diversos, pero las cosas siempre suelen tomar el camino del rotundo fracaso y la crónica soledad.
Destino incierto el de buscar una vaina para la daga de carne. Pero aquí estoy plantando bandera en el conflicto de pinchilas versus conchas, con la certeza de que los se pelean se aman y que con el tiempo se terminan necesitando mutuamente.
Estimado lector, la vida es una mierda, pero vale la pena desperdiciarla.
Música maestro.
